El tema de la masturbación ha sido considerado un tabú a lo largo de los años, aunque la mayoría de las personas lo han experimentado en algún momento de sus vidas. ¿Por qué persiste esta incomodidad al hablar de algo tan común? En un estudio realizado por TENGA, se revelaron datos sorprendentes sobre la autoexploración y sus percepciones en la sociedad actual. Aquí exploraremos los hallazgos y cómo podemos romper con el estigma asociado a esta práctica.
La realidad de la masturbación en la sociedad actual
Un estudio reciente indica que la masturbación es una práctica común en la vida de muchas personas. Según la investigación, un asombroso 81% de las mujeres y un 95% de los hombres afirmaron haber experimentado la autoestimulación al menos una vez en su vida. Sin embargo, cuando se les preguntó cuántas personas creían que lo hacían, las estimaciones fueron mucho más bajas, con solo 68% de las mujeres y 84% de los hombres pensando que sus pares se masturbaban.
Los jóvenes de la generación millennial parecen ser los más activos en esta práctica, con un promedio de 15 veces al mes, lo que se traduce en masturbarse aproximadamente cada dos días. Además, se observó que las mujeres tienden a comenzar a explorar su cuerpo a los 18 años y los hombres a los 14 años. A pesar de estos números, la conversación sobre la masturbación sigue siendo prácticamente inexistente en la sociedad.
Rompiendo el mito de la vergüenza
Entre aquellos que no se masturban, un 29% considera que la masturbación es rara o extraña, y un 18% la ve como algo tonto. Aunque es perfectamente válido no querer participar en esta práctica, el hecho de asociarla con la vergüenza o lo extraño puede ser perjudicial. Es fundamental entender que la masturbación es una parte normal y saludable de la sexualidad.
El Dr. Chris Donaghue, experto en salud sexual, enfatiza la importancia de consumir medios que sean positivos respecto al sexo. Según él, rodearse de influencias que celebren la sexualidad puede ayudar a normalizarla y reducir el estigma. La masturbación debe ser vista como una expresión natural de la sexualidad humana, libre de culpa o vergüenza.
Estrategias para eliminar el estigma
Para que la masturbación deje de ser un tema tabú, es crucial empezar a aceptar que es una parte saludable de la sexualidad humana. El Dr. Donaghue sugiere que debemos ser honestos y abiertos al respecto. “Podemos ser el cambio positivo que queremos ver en el mundo”, afirma, instando a las personas a hablar sobre el tema con amigos y parejas. Esto no implica hacer públicas nuestras experiencias, sino más bien compartir conversaciones sinceras y abiertas sobre la masturbación.
Según el estudio de TENGA, más de la mitad de los millennials se siente cómoda discutiendo sobre masturbación, más que las generaciones anteriores. Sin embargo, un 83% reporta raras veces haber tenido esas conversaciones. Esto indica una brecha entre el deseo de hablar sobre el tema y la acción real de hacerlo.
Cambiando la narrativa sobre la masturbación
Para normalizar el diálogo sobre la masturbación, es fundamental encontrar formas de abordar el tema de manera que se sienta accesible. El Dr. Donaghue sugiere que debemos dejar de pensar en la masturbación como algo que necesita un objetivo o un propósito. “La mera acción puede ser suficiente solo porque es placentera”, dice, indicando que el placer no siempre tiene que venir acompañado de un resultado tangible.
Algunas formas de iniciar la conversación pueden incluir compartir estadísticas interesantes de estudios recientes, como el hecho de que las mujeres son un 8% más propensas a masturbarse en menos de cinco minutos en comparación con los hombres. Mencionar un artículo que hayas leído o un producto que hayas comprado puede ser un buen punto de partida para abrir el diálogo.
Convirtiéndose en un modelo a seguir en la sexualidad positiva
En el esfuerzo por normalizar la masturbación, ser un modelo a seguir en la conversación sobre sexualidad puede ser una excelente manera de empezar. Si tus amigos son más reservados sobre el tema, puede ser complicado encontrar la manera de abrir la discusión. Sin embargo, el Dr. Donaghue nos recuerda que es vital mantener un balance en la conversación, permitiendo un espacio que fomente el crecimiento sin llegar a ser abrumador.
Una buena estrategia es despersonalizar la conversación: en lugar de enfocarse en experiencias personales, hablar de la masturbación como un concepto general puede hacer que las personas se sientan más cómodas. Por ejemplo, se puede mencionar un estudio sobre la masturbación o un juguete sexual que hayas visto en línea sin entrar en detalles íntimos.
Hablar sobre masturbación no tiene por qué ser incómodo o embarazoso. Como hemos visto, se trata de una experiencia compartida por muchos. Al abrir el diálogo, no solo nos liberamos de la vergüenza, sino que también podemos ayudar a otros a sentirse más cómodos al respecto.









